¿Qué son las aplicaciones de ChatGPT y cómo te hacen la vida más fácil?
Imagina que ChatGPT, ese amigo virtual que responde casi cualquier cosa, de repente pudiera enchufarse directamente a tus otras herramientas digitales. Pues deja de imaginarlo, porque eso es exactamente lo que son las aplicaciones de ChatGPT (también llamadas GPT Apps o conectores). Son extensiones que permiten que la inteligencia artificial de OpenAI se conecte con servicios externos para realizar tareas específicas que, por sí sola, no podría hacer.
Piensa en ello como darle superpoderes a tu asistente de IA. Donde sus límites naturales se detienen (como acceder a tu correo, editar una imagen con precisión o buscar un vuelo), empiezan las capacidades de las apps a las que se conecta. De repente, puede bucear en tu Google Drive, redactar un correo en Outlook, diseñar un gráfico en Canva, buscar restaurantes en TripAdvisor o incluso realizar ediciones complejas vinculándose a Photoshop.
El truco está en los permisos (y la privacidad)
Aquí llega la parte importante que debes conocer. Para algunas acciones, como leer tu bandeja de entrada o modificar un archivo en la nube, la aplicación necesitará acceso a tu cuenta personal. En esos casos, ChatGPT te pedirá permiso explícito y tú tendrás que autorizar la conexión, igual que haces cuando una app de tu teléfono quiere acceder a tus fotos.
Es crucial entender esto: ChatGPT no es un hacker que se cuela en tus cuentas. Tú le abres la puerta y le das las llaves para ciertas habitaciones. Eso sí, ten presente que al hacerlo, estás compartiendo esos datos con OpenAI. Si te preocupa la privacidad, sé selectivo. ¿Realmente necesitas que la IA lea tus correos más íntimos o basta con que te ayude a buscar un restaurante público en TheFork? La elección, como siempre, es tuya.
Dos caminos para convertirte en un maestro de las GPT Apps
Usar estas aplicaciones es más sencillo de lo que parece, y tienes dos rutas principales para encontrarlas. La primera es la más organizada: en el panel izquierdo de ChatGPT, justo encima de tu historial de chats, verás una sección llamada «Aplicaciones». Púlsala y te llevarás a un índice completo donde podrás explorar todas las disponibles o buscar una en concreto.
La segunda forma es la rápida y la que te hará sentir como un verdadero experto. Simplemente, en el cuadro de chat donde escribes tus prompts, escribe el símbolo @ y empieza a teclear el nombre de la aplicación (por ejemplo, @canva). Al momento, aparecerá un menú desplegable con sugerencias. Selecciona la que quieras y ¡listo! Ya la has invocado en la conversación.
¿Y luego qué? Conectando y dando órdenes
Una vez que seleccionas una app, irás a una pantalla de configuración. Aquí normalmente verás un interruptor para activarla y, a veces, opciones sobre el uso de memorias. Si la aplicación requiere acceso a tu cuenta personal (como Outlook o Dropbox), verás un botón que te redirigirá al servicio para que inicies sesión y des los permisos necesarios.
Después de la conexión, el juego comienza. Si entraste desde el índice de aplicaciones, podrás iniciar un chat dedicado a esa herramienta. Si usaste el método de la @ en tu chat normal, solo tienes que seguir escribiendo tu petición. Por ejemplo: «@canva, crea un banner para Instagram sobre café, con colores marrones y blancos» o «@wolfram, calcula la órbita de Marte alrededor del Sol».
Un mundo de posibilidades (y responsabilidad) a tu alcance
La llegada de estas aplicaciones transforma a ChatGPT de un oráculo conversacional a un centro de mando digital. La automatización de tareas tediosas entre plataformas ahora es una realidad. Sin embargo, con gran poder viene una gran responsabilidad… sobre todo la de gestionar bien tus permisos y accesos.
La próxima vez que necesites algo que escape a los conocimientos generales de la IA, recuerda: probablemente haya una aplicación para eso. Solo tienes que buscarla, conectar con cuidado y dar la orden. Tu asistente, ahora con superpoderes, hará el resto.



